50 aniversario de la Fuga de Segovia: Memoria de resistencia antifranquista
«Siempre pensamos que la principal obligación de un preso era salir de la cárcel para unirse a la lucha.» Son palabras de Josu Ibargutxi en el 50 aniversario de la Fuga de Segovia celebrado en la cárcel de la que consiguió salir, junto con otros 28 compañeros de prisión, a través de un estrecho túnel excavado durante meses desde uno de los aseos comunes.
Por eso, asegura, hubo intentos de fuga en todas las cárceles en las que estuvieron. Soria, Burgos, Ocaña, Segovia. En esta última, a la que Ibargutxi llega en 1974, coincide con más de 80 presos políticos de distintas corrientes y organizaciones. Iosu Bilbao, Ángel Amigo, Patxi Bisquert y Pepe Benito, entre otros muchos. Estos cuatro tienen en común con Ibargutxi su participación en la memorable fuga, así como en las jornadas de conmemoración de su 50 aniversario, organizadas por la Fundación Rosa Luxemburg y el Foro por la memoria de Segovia.
En el evento, al que asistieron cientos de personas, se reivindicó la memoria de los y las militantes antifranquistas durante la dictadura pero, sobre todo, se recordaron los valores democráticos y de justicia social que les llevaron a la lucha y, en consecuencia, a la cárcel. «Nosotros luchamos por la libertad de todos los pueblos del Estado español», recuerda Ibargutxi, que señala con lástima que también creyeron que la transición traería consigo «un gran salto constituyente que aún está por dar».
La fuga de Segovia, aunque fallida, supuso un duro golpe al régimen. Logró incrementar la presión internacional contra el franquismo y reforzó el clamor popular por la amnistía de las y los presos políticos. Aquellos militantes antifranquistas, pertenecientes al Partido Comunista de España (PCE), a Euskadi Ta Askatasuna (ETA), al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), al Front d’Alliberament de Catalunya (FAC) y al Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), han seguido y seguirán militando en otros espacios mientras les acompañen las fuerzas, por defender una democracia, en palabras de Ibargutxi «cada vez de más baja calidad, que ha sido capaz de reavivar a la extrema derecha y al franquismo sociológico».
A día de hoy, los crímenes de la dictadura siguen impunes. La Ley de Amnistía, aprobada en 1977, y la consecuente impunidad, son los elementos centrales de la transición española. Esa ley, que se conoce también como la ley de borrón y cuenta nueva o de punto final, sigue de momento plenamente vigente.