Jack LathamEn contra de los tecnooligarcas
Dejamos las redes. No la fundación Rosa Luxemburg al completo, pero sí la oficina en Madrid. Las razones son múltiples y variadas y seguramente podríamos hacer un listado igual de largo de razones para quedarnos. Así que os contamos la más importante: no podemos más. Y creemos que, en general, vosotros y vosotras tampoco.
Abrimos nuestros perfiles en 2020, acosadas por la pandemia, con apenas tres años de vida y ante la repentina cancelación del encuentro presencial, con muy poco margen de maniobra para hacer nuestro trabajo. En aquel momento decidimos trasladar nuestros esfuerzos al espacio virtual. Mantener los programas, la difusión, cambiar las plazas por el zoom. Nos supimos adaptar, sí, pero tenemos ganas de volver a miraros a los ojos.
Además sentimos que, en estos seis años, el panorama ha ido cambiando hasta hacerse irrespirable. Las principales redes sociales han evolucionado desde un modelo que se basaba en consumir el contenido de las cuentas a las que se seguía hacia sistemas dominados por recomendaciones algorítmicas seleccionadas por su capacidad de generar interacción. Este cambio premia los mensajes emocionales, polarizantes y conflictivos, e impulsa con ello a las extremas derechas.
A eso debemos sumar las granjas de bots y los cambios en las políticas de moderación y verificación de las propias plataformas, visibles especialmente en X desde la adquisición de Twitter por Elon Musk, y que han alterado las condiciones de circulación del discurso político para apuntalar este tecnofeudalismo que todo lo empaña.
Nada que no sepáis.
Y entonces ¿Qué hacemos?
El debate en las izquierdas del Estado español no ha sido menor. Muchas personas han cerrado sus perfiles, otras han migrado a plataformas más amables o están intentando recuperar el origen horizontal de las redes en el fediverso, y otras muchas siguen dando la pelea en las redes de siempre, por feo que se ponga el escenario. No tenemos clara cuál es la mejor opción, pero intuimos que la respuesta no es la misma para todos los lugares desde los que podemos hacernos esta pregunta. Para la oficina de la RLS en Madrid, la respuesta parece más o menos clara desde hace meses. Necesitamos un cambio en nuestra comunicación.
Así que venimos a contaros lo que vamos a hacer: Vamos a dejar de publicar en nuestros perfiles en Facebook y X. Queremos una comunidad más activa, más cercana. Más de verdad. Sobre todo, más presencial. Y la queremos construir con quienes estáis leyendo estas líneas.
Tenemos nueva newsletter, que nos servirá para contaros las actividades que vayamos haciendo, los análisis que publiquemos, los proyectos que descubramos. Odiamos el spam, así que os escribiremos solo cuando tengamos algo importante que contaros. Sabemos que el tiempo es el bien más escaso de nuestros días y no queremos robároslo.
¿Desaparece la Rosa Luxemburg Stiftung de las redes sociales?
No. La RLS tiene oficinas en más de 20 países y casi todas tienen perfiles en redes sociales. En Madrid siempre hemos sido partidarias de tratar de unificar, pero era complicado. Sin embargo, ahora surge una oportunidad: A partir de septiembre de 2026, existirá una web global en español, como ya existía en alemán y en inglés, que pretende servir de reflexión para los debates abiertos en la izquierda, pero también para explicar las realidades territoriales a un público internacional.
La web ofrecerá un análisis pausado, desde una perspectiva crítica y de izquierda sin cerrar el debate ni presentar como unanimidad lo que es disputa, e incorporando de forma transversal la perspectiva de género, anticapitalista, antirracista y anticolonial.
Este proyecto tendrá sus propias redes sociales, así que, si sois de las que queréis seguir utilizándolas, os animamos a seguirnos a partir de ahora en X, TikTok, Instagram con el usuario @rosaluxespanol.
El pensamiento crítico necesita tiempo, atención sostenida, memoria, comparación de fuentes, incertidumbre y disposición a revisar las propias conclusiones. Vamos a hacer lo posible por fomentarlo y estamos deseosas de que nos acompañéis. Queremos veros en las manifestaciones, en los parques y teatros. En las plazas de los pueblos. Porque estamos convencidas de que la transformación social que perseguimos pasa por volver a hablar con la vecina sin una pantalla de por medio.